miércoles, 31 de octubre de 2012

Cuando muera, seguiré viviendo

Pocos son los que hablan de la muerte con tranquilidad. Mencionarla siquiera nos parece invocarla y es por eso que evitamos el tema, pero siempre he pensado que es algo que se debe platicar y tomar con normalidad (no niego que duele), para que así, todo transcurra como la persona que fallece lo desea. 

Yo, ahora que se acerca en México el Día de Muertos, recuerdo que por mi parte he dicho bien claro lo que quiero que ocurra cuando mi cuerpo ya no responda más a los llamados de mi cerebro, y lo digo así, porque estoy segura que aún cuando eso ocurra, mi alma seguirá obedeciendo los llamados de mi corazón. 

Como primero punto, he dejado bien claro que no quiero velorio de toda la noche y tampoco que vistan de negro. Quiero que todos usen ropa del color que más les guste, que nadie me vea dentro de un ataúd y que por favor pongan una foto mía donde esté bien feliz, sonriendo a carcajadas. Obviamente, órganos donados e incineración, pero lo más importante es lo que quiero que ocurra luego de todo eso. 

Alguien se encargará de comprar macetas con plantitas y en cada una de ellas pondrán un poco de mis cenizas. Estas, serán repartidas entre todos mis seres queridos, el tiempo que la planta siga viva, será el tiempo extra que me tocaba quedarme con esa persona. Cuando la planta muera, entonces sí, les he pedido que me deberán dejar ir. 

A veces bromeo y les digo que al que deje marchitar la planta le vendré a jalar las patas, o que también quiero que le den plantita a mis enemigos, así me tendrán en su casa aunque no quieran, a ver quién jijos se atreve a tirar la plantita. 

En fin, así es como deseo que las cosas pasen, aunque estoy segura que para que ese momento llegue, deberán pasar muchos años más. 

Mientras tanto, el muerto al pozo y el vivo al gozo!

martes, 23 de octubre de 2012

Mi vida a través de los años...

De los 15 a los 20, me sentía gorda.
De los 20 a los 25, me sentía fea.
De los 25 a los 30, me sentía pasadera.
De los 30 a los 35, me sentía simpática.
De los 35 a los 40, me sentía atractiva.
Luego de los 40 soy y estoy guapa, buenota, inteligente, atractiva, simpática... más lo que se acumule conforme pasan los días.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Mami, existen los Reyes Magos?

A sus ya cumplidos 12 años, mi hija jamás había preguntado ni dudado sobre la existencia de los Reyes Magos, o por lo menos eso nos hacía creer. Ahora que recién entró a la secundaria, confieso mi temor de que alguien se burlara de ella y le dijera la verdad de forma ruda, así que comencé a plantearme desde hace meses, la respuesta que daría al llegar el momento. 

Hace pocas semanas empezó a tocar el tema con recurrencia, lo que me pareció muy bueno, pues considero que decirles “la verdad” en temporada navideña no es el mejor momento. Así las cosas, sacó el tema algunas veces y yo aún no estaba preparada ni encontraba la forma de seguirle a la plática. 

El domingo pasado, se acercó a mi mientras yo doblaba alguna ropa, comenzó a charlar y así llegó nuevamente el asunto. Entonces, decidí no alargar más y esto fue lo que le ocurrió: 

¿Sabes el significado de que los Reyes Magos traigan juguetes a los niños?, le pregunté, respondió que sí y ella misma me contó la historia del porqué ocurre; luego de eso le expliqué que así los Reyes Magos en aquél momento pensaron que sería bonito que todos los niños y niñas del mundo recibieran regalos en esa temporada, pero como era prácticamente imposible que ellos lograran esa hazaña decidieron nombrar ayudantes. 

Seguí explicando que esos ayudantes no podían ser cualquier persona, sólo aquellos que quieran mucho a los niños y niñas que recibirán los regalos. De esta manera, todas las personas al convertirse en papás, recibimos el distinguido nombramiento de “Ayudante de los Reyes Magos”. "Esto significa que los Reyes Magos sí existen y mientras TU sigas creyendo, ellos te seguirán dejando regalos cada 6 de enero", agregué. 

Por supuesto, antes de terminar mi speech ella ya estaba en un mar de lágrimas. Le dije también que ella en su momento tendrá la fortuna de hacer feliz a sus hijos y que conocerá lo maravillosa que es esa experiencia, "entonces me entenderás que es algo que hicimos por amor y que queremos continuar así", dije. 

Entre sollozos preguntó si podía seguir dejando su cartita y le respondí: Por supuesto, siempre dejarás tu cartita bajo el árbol y cada mañana del 6 de enero habrá un regalo para ti. 

No cabe duda que crecer duele… y mucho!

viernes, 6 de enero de 2012

Responder con la razón y no con el corazón

Aunque soy muy pasional e impulsiva, también he aprendido a responder con la razón y no con el corazón cuando la ocasión así lo requiere; otra forma de decir esto es: “el que se enoja pierde”. 

Hace algunos días hice un comentario en twitter que levantó ámpula en un importante funcionario de gobierno y para pronto se dejó ir con todo contra mí por DM. Pesé a que escribió cosas ofensivas y sin razón de ser (porque yo estoy segura de lo qué hago y del porqué lo hago), y se soltó “como hilo de media” por el coraje; yo siempre le respondí con tranquilidad y respetuosamente (aunque no niego que hubo ratos en que se la quería mentar). 

miércoles, 7 de diciembre de 2011

¿Por qué no nos enseñan a ganar?

Desde niños nos dejan algo claro: “no siempre se gana” o “hay que saber perder”. Y regularmente esta enseñanza llega luego de que lloriqueamos un poco o hacemos berrinche al perder en algún juego de competencia. 

Ahora que soy adulta y madre, acepto que he repetido esa enseñanza con mi hija, pero luego de pensar un poco llego a la conclusión de que nos enseñan a perder, pero jamás nos enseñan a ganar y entonces cuando tenemos un triunfo en la vida no sabemos cómo reaccionar, o peor aún, cuando algún ser cercano triunfa nuestra actitud se vuelve de envidia, chantaje o rechazo. Creo que es por eso que a muchos, apenas tienen un logro “se les sube a la cabeza” y luego se andan “cayendo de la tablita” que apenas asciende. No estamos preparados para seguir siendo humildes pese a todo y los demás tampoco aceptan con facilidad que alguien gane.