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Hablando de homosexualidad con mi hija de 5 años

Yo siempre he sido de esas madres que le llama a todo por su nombre y he querido educar a mi hija de una forma honesta y respetuosa en todos los sentidos. Ahora tiene 13 años y la homosexualidad es un tema que no es tema para ella, pues es tomado de una forma natural y jamás la cuestiona, como creo que debe ser, porque así como nunca ha sido tema el porqué es mujer, tampoco lo debe ser el porqué tal o cual persona es homosexual.

Pero claro que hubo algún día que preguntó y eso fue cuando tenía 5 años aproximadamente. De pronto, mientras jugaba inició una conversación que fue más o menos así:

Por mi culpa… por mi gran culpa

En una charla con una amiga me cuenta lo que le ocurrió con su hijo, un incidente lamentable. Conforme avanzaba la plática, yo veía cómo cada vez su rostro se descomponía más y más, hasta que al soltar las últimas palabras estaba al borde de las lágrimas.

Tranquilamente le dije: “Ok, estuvo feo y… ¿después de culparte, qué hiciste?” Porque considero que una vez que nos convertimos en madres, algo cambia en nosotras de tal forma que somos culpables de TODO, principalmente lo malo que les ocurre a nuestros hijos; mientras que curiosamente, pocas veces nos “culpamos” de todo lo bueno que les pasa.

Cuando muera, seguiré viviendo

Pocos son los que hablan de la muerte con tranquilidad. Mencionarla siquiera nos parece invocarla y es por eso que evitamos el tema, pero siempre he pensado que es algo que se debe platicar y tomar con normalidad (no niego que duele), para que así, todo transcurra como la persona que fallece lo desea. 

Yo, ahora que se acerca en México el Día de Muertos, recuerdo que por mi parte he dicho bien claro lo que quiero que ocurra cuando mi cuerpo ya no responda más a los llamados de mi cerebro, y lo digo así, porque estoy segura que aún cuando eso ocurra, mi alma seguirá obedeciendo los llamados de mi corazón.